HISTORIAS DE NUESTRA GENERACIÓN

lunes, 8 de diciembre de 2008

Caballo Ganador

La pantalla de mi teléfono móvil destellaba sin parar. Al principio estaba desorientado, pero pronto comprendí que había vuelto a quedarme dormido en el sofá del salón. Alargué el brazo perezosamente y acerqué el móvil a mi cara. “Tiene usted 1 llamada perdida.”

¿Por qué me habría llamado Alfonso a las 5 de la madrugada? Y lo más importante… ¿Por qué me habría servido ese último vodka que ahora tamborileaba mi cabeza?

La luz se abría paso por las estrechas rendijas de la persiana… era ya de día.Me levanté entumecido y, resignado, me dí una eterna ducha de agua hirviendo.¿Quién me mandaría haber accedido finalmente a ir esa mañana al hipódromo?

Las calles estaban prácticamente vacías. Un camión de la basura levantaba enormes contáiners naranjas como si fueran de papel, mientras la mierda caía desordenadamente en su interior.

El coche de atrás me pitó. El semáforo ya estaba en verde… - Y dale con la hijoputésima, pensé…- En esta ciudad existe una medida temporal genuina, la "hijoputésima". La milésima de segundo que transcurre entre que el semáforo se pone en verde y te pita el "hijoputa" de atrás. Embragué primera y las ruedas de mi coche chirriaron mientras me lanzaba calle arriba.

Estaba a unos cinco minutos del hipódromo. Aproveché para llamar a Alfonso. Me había dejado intrigado su llamada a esas horas de la madrugada, aunque no era la primera vez que lo hacía. Una vez perdió las llaves de su apartamento por dejar olvidada la chaqueta en un ropero. Otra, me despertó sobresaltado para ponerme en directo un tema de los Subirós Quartet Band - ¡Son la polla!- se le oía gritar por encima de un Hammond desenfrenado… -¡Te estás perdiendo el concierto del siglo!…-

Al segundo tono, la voz de Alfonso sonaba por los bafles del coche, parecía excitado.
- ¿Dónde demonios estabas anoche?… he tenido una idea cojonuda… Necesito que nos veamos todos en la Bocateca. Cuanto antes.
- Estoy de camino al hipódromo. He quedado con Fernando Gimeno… no sé, insistió tanto que no pude negarme. Dice que quiere que conozca a alguien. Hasta esta tarde me va ser imposible…

Cuando colgué el teléfono estaba entrando en el párquing norte del Hipódromo. Era el más próximo a la zona de ensilladeros y allí es donde había quedado con Fernando.

Fernando era el jefe de comunicación del hipódromo. Era un tipo cordial y extremadamente educado, siempre estaba sonriendo. Solía fijarse en pequeños detalles que para los demás pasaban desapercibidos. Creo que esa curiosa cualidad le había llevado hasta donde estaba. Su carrera profesional había subido como la espuma en los últimos 5 años.

-Te veo muy bien, Fernando.- Le grité unos metros antes de llegar hasta donde estaba.
- Te diré lo mismo en cuánto te quites esas gafas de sol y te vea los ojos- Contestó con una sonrisa burlona. - Siento haberte hecho madrugar tanto, pero tengo que presentarte a alguien… verás como merece la pena.

Compré unos boletos en la caseta de apuestas y nos dirigimos a la cafetería.Las carreras no empezaban hasta las once y cuarto y además me había comentado que allí estaba la persona que quería presentarme.

- Tiene mucho interés en conocerte. No sé cómo salió la conversación pero, en cuanto le dije que habíamos estudiado juntos, no paró de insistir en que debía de presentaros…Es un hombre extranjero, muy peculiar, del gremio. La verdad es que te llamé para que vinieras porque me ha insistido tanto que hasta yo tengo curiosidad por saber de qué va todo esto…

Yo le escuchaba desconcertado mientras iba desgranando apasionadamente los detalles de aquella rocambolesca historia.
Entramos en la cafetería y Fernando miró a su alrededor escrutando a todas las personas que esperaban impacientes el inicio de las carreras. Algunos comparaban sus apuestas y las comentaban con sus amigos de mesa. Fanfarroneaban y se reían animadamente.Un camarero se acercó a Fernando y le entregó un sobre. Fernando se giró y me miró por un segundo. Acto seguido empezó a interrogar al camarero. Desde donde yo estaba no alcanzaba a oir la conversación, pero la cara del camarero era un poema.Fernando se acercó a mi desencajado.

- Lo siento, Nacho… No logro entender lo que ha sucedido. La persona que quería conocerte no está… se ha ido, vamos. Siento haberte levantado de la cama para esto… menudo impresentable, no me lo explico…

Sonreí intentando disimular mi decepción. La verdad es que aquella historia había llegado a despertar mi curiosidad.

– No importa- Le corté. – De verdad que me encanta venir al hipódromo los domingos por la mañana. Además, que hoy tengo un buen presentimiento. Sé que llevo caballo ganador.- Añadí mientras le guiñaba un ojo para tranquilizarle.

Fernando seguía disculpándose.

- Bueno. Pero que sepas que estás invitado a todo… a la carpa Green Pass también, por supuesto. Por cierto. Igual no quieres saber nada pero, antes de irse, este tipo ha dejado un sobre para ti.

Extendió su brazo y me entregó un sobre blanco que llevaba escrito mi nombre y apellidos. Me metí rápidamente el sobre en el bolsillo. No estaba muy enfadado pero me interesaba hacerme el ofendido. No siempre me invitaba Fernando a la carpa Green Pass… eso había que aprovecharlo.

(…)

Fue justo en ese momento. Sentado en una mesa de la Bocateca escuchando como Alfonso leía en alto otro pasaje del diario de Alenpoi, cuando recordé lo que me había pasado esa mañana en el hipódromo. Llevarme ese caballo ganador había hecho que olvidara por completo lo sucedido en la cafetería. Di un salto y me dirigí apresuradamente hacia mi abrigo.

-¿Qué te pasa?- gritó Abril sobresaltada.

Alfonso detuvo su lectura y levantó la cabeza. Escudriñé el primer bolsillo. Nada. En el segundo bolsillo palpé el sobre que me había entregado Fernando y lo saqué.

- ¿Y ese sobre?- Preguntó Andreu. – ¿Te has olvidado de pagar el recibo del gas?

Le di la vuelta al sobre. Había algo escrito en la solapa. Era el nombre del remitente. Lo leí en voz alta.

– Mister Aberynd Jaeger… ¡El abrecartas, rápido. Pasadme el abrecartas!

Escrito por Nacho Perxas

domingo, 7 de diciembre de 2008

Un mensaje a descifrar

Año 1984
"Ya lo he decidido. Me cojo el primer barco a Italia y desde ahí cojo el primer avión a España. Es más sencillo para mí ir a Barcelona que no a Madrid. La zona por donde vive el señor Dalí está más cerca de Barcelona. Tengo que encontrarle antes que ellos le encuentren. Y ahora que pienso, antes que ellos me encuentren a mí también. No se cómo me he metido en esta historia. Me parece que estoy viviendo una película de cine negro del señor Hitchcock, una del estilo de Notorius, que vi con mi padre en el cine a los siete años o aquélla otra que fui solo, North by Northwest.

Pues sí, estoy viviendo una película de cine negro y de suspense, pero en este caso, los malos sí que son de verdad y te pueden hacer mucho daño. Puedo enfrentarme a ellos o huir. Huir si uno quiere sobrevivir. Yo no lo sé. Quizá me ocurra algo, pero soy un periodista y me he comprometido a averiguar la verdad de todo. Éstas son las últimas palabras que dejo escritas en mi diario.
Voy a donde vive Abernyd y se lo dejo para que me lo guarde. Le diré que me ausentaré tres días y que al cuarto día le volveré a ver. Como no va a ser así, cuando vea que no he vuelto, cogerá el diario y lo leerá. Entonces conocerá todo lo que he investigado en estos dieciseis años sobre el caso Dalí, y si yo desaparezco, él sabrá por qué, e irá a buscarme."


Año 1968
"Tras la rueda de prensa o charla del señor Dalí, el delegado de cultura del ayuntamiento de París y el director de la sala de exposiciones del Jeu de Paume animaron al señor Dalí a recorrer la galería para que nos enseñase y explicase, a los periodistas que estábamos, sus cuadros. Yo estaba algo cansado pero tenía curiosidad por aprender un poco qué quería transmitir Salvador Dalí con sus cuadros. Ese hombre había fascinado a medio país civilizado y yo todavía, no llegaba a entender por qué.

Salimos del recinto y la comitiva del ayuntamiento acompañaron al pintor a su hotel. Los periodistas empezaron a irse a sus periódicos o revistas. Yo decidí descansar un rato y entré en la primera cafetería que vi. Me acerqué a la barra y pedí al chico que servía, un café. Me puse a redactar a limpio mis notas cuando me fijé que el hombre que tenía a mi lado, sacaba su cartera del bolsillo del pantalón y no se percataba de que un papel doblado, que presumiblemente estaba en el bolsillo, había caído al suelo. Pagó y se marchó. Intenté avisarle “señor, mesier, excuse mua, perdone, su papel.” Fue inútil, salía ya por la puerta de la cafetería. Me agaché y cogí el papel. No pude evitarlo y lo desdoblé. Vi que había algo escrito. Leí “S.D. mejor que desaparezca. El águila se encuentra con nosotros. Traslado Berlín 20:45.” ¿Qué demonios era eso? No lo entendía. Una cosa sí que supe que debía de hacer, seguir a ese hombre.

Salí corriendo de la cafetería y en la calle miré en todas la direcciones. Recordaba que ese hombre era rubio y llevaba una chaqueta gris. Miré a la izquierda y luego a la derecha. Le encontré. Fui en su dirección. Me puse a seguirle. No sé si lo que estaba haciendo tenía algún sentido, pero yo sabía lo que había leído en esa nota y había algo de misterioso en todo eso.
El hombre rubio caminaba recto por una calle, luego giró a la derecha y luego a la izquierda. Llegó a un hotel, el Hotel Suizo, entró y posteriormente lo hice yo. Ahí estaba en el hall, encendiendo un cigarrillo. Me fui hacia la tienda donde vendían prensa y revistas y me quedé observándole. Se le acercó otro hombre y comenzaron a hablar. No duró mucho la conversación que mantuvieron. El segundo hombre le dio un sobre y se marchó por donde vino. Mi hombre se dirigió hacia la salida del hotel. Me puse otra vez a seguirle pero cuando salía ya a la calle una mujer tropezó conmigo. No sé de dónde había venido. Empezó a hablarme en francés y no la entendía demasiado. Al tropezar conmigo, se le cayó el bolso y todo lo que llevaba dentro se desperdigó por el suelo del hall del hotel. Empezó a alzar la voz. Me fijé que la gente de por ahí se quedaba mirándonos. Me agaché y le ayudé a recoger sus pertenencias. La mujer seguía hablando. Una chica bonita pero hablaba demasiado, no era mi tipo.
Salí a la calle y ya era demasiado tarde, no pude encontrar a mi hombre de la chaqueta gris. Tuve que dejar de actuar como un detective privado. Cogí otra vez el papel y lo volví a leer. “S.D. mejor que desaparezca. El águila se encuentra con nosotros. Traslado Berlín 20:45”

lunes, 24 de noviembre de 2008

El mayo francés del 68

Seguimos relatando lo que nos pasó aquel año con el paquete del señor Jaeger y las aventuras relatadas de Alenpoi. Hemos tenido un parón en nuestra historia porque estamos metidos en otro proyecto, que lo más seguro puede cambiar el rumbo de la historia de este país, y me estoy dando cuenta que ya hablo demasiado…. Voy a lo que toca.
Cada vez nos resultaba, perdón, me resultaba más inverosímil todo aquello. Ahora acabábamos de encontrar, en nuestra librería, un libro del año setenta y nueve, escrito por el ya “famoso” Alenpoi y el viejo Jaeger. Es curioso que nadie supiese quién pidió ese libro a la editorial. Porque una cosa era cierta, ese era un libro de verdad, tan de verdad como este blog y que yo me llamo Abril.

Como jugadores empedernidos que somos los cuatro, decidimos continuar, yo la primera, por lo humorístico que me resultaba todo. Las razones de los demás, dejo que las expliquen ellos.

“ Y justo fue al año de incorporarnos en el Malta Independent cuando nos enviaron a Francia, a París, a hacer un seguimiento sobre los altercados de los universitarios contra el gobierno de la República. Nos habíamos convertido en corresponsales europeos, teniendo la oportunidad de ser testigos directos de los sucesos que pasaban en el continente europeo.
Abernyd y yo hicimos nuestro equipaje en un periquete, cogimos las máquinas de escribir y la cámara de fotos y nos embarcamos destino Roma. Desde ahí cogimos un avión directo a París. Cada vez que pronunciaba París, venía a mi mente imágenes de la Torre Eiffel, el arco de triunfo, la música de las calles, los cafés y las mujeres fumando, elegantísimas y perfumadas.

Una vez que conseguimos alojarnos en París, Abernyd y yo nos aventuramos a través de la ciudad, para encontrar aquellos locales de moda que habíamos visto alguna vez en las películas de Truffaut, de la Brigitte Bardot o de Delvaux. Es cierto que no podíamos distraernos demasiado, teníamos un compromiso con nuestro periódico.

29 de Abril. Durante dos meses, aquí los universitarios han estado manifestándose por los alrededores de París. Sus posturas se centran en cambiar las normas de la Universidad y en proclamarse pacifistas y contrarios a la guerra del Vietnam. Nuestros primeros artículos se basan en el seguimiento de alguno de estos universitarios. Se proclaman revolucionarios.

2 de Mayo. Seguimos el acontecimiento del cierre de la facultad de sociología en el campus de Nanterre. Eso ha provocado que los jóvenes se manifiesten en la Sorbona. Hemos vivido una situación tensa. Hemos sido testigos del enfrentamiento violento entre estos chicos y la policía. Le ponen mucha bravura estos jóvenes. París es hermosa, pero su belleza se difumina por una revolución.

6 de mayo. Hoy es domingo. Abernyd y yo desayunamos en la brasserie de siempre. Leo en la prensa de aquí, que el pintor español Salvador Dalí viene el martes a la ciudad a inaugurar una exposición de algunos de sus cuadros en el centro Jeu de Paume, en los jardines de las Tullerias. Me gustaría conocerle. Desde nuestro periódico nos envían una carta felicitándonos por nuestro seguimiento a las manifestaciones estudiantiles. Nos comentan que tanto en Alemania como en Italia surgen los mismos movimientos juveniles.

8 de mayo. Mientras Abernyd sigue la huelga general de estudiantes y enseñantes y la reacción del gobierno, yo he ido a cubrir la rueda de prensa del señor Dalí en el hotel Sandor. Un hombre bastante excéntrico y peculiar. Algún día debería visitar España. Si Hemingway lo hizo por qué no yo.
No soy un entendido en pintura, y menos del estilo suyo, el surrealismo. Veo que hay que tener mucha imaginación para comprender lo que él quiere transmitir. Me doy cuenta que los parisinos le adoran.

12 de mayo. No tengo muchas ganas de escribir hoy. No me gusta ser testigo de enfrentamientos violentos. Estuvimos siguiendo la manifestación de los jóvenes en el barrio latino. El gobierno de DeGaulle no hace mucho caso a las reivindicaciones de los estudiantes. Intenta disuadirlos mediante la fuerza policial.

14 de mayo. Hoy me ha ocurrido algo difícil de relatar. No se si quiero dejarlo escrito en el diario o me lo quedo para mí, como un secreto.

15 de mayo. Mientras aquí se habla de revolución cultural, yo me centro en lo que averigüé ayer. Abernyd se queda sorprendido por mi comportamiento. No le he dicho nada. Será mejor que me centre en nuestra crónica. Se habla de huelga general si el gobierno no aplica las reformas que se exigen.

18 de mayo. Me he encontrado con ellos. Creo que saben donde me alojo y con quién estoy ¿Qué pretenderán estos tipos? ¿¿??"
Escrito por Abril da Mata

jueves, 30 de octubre de 2008

¿Es sólo una coincidencia?

Después de leer en voz alta la primera traducción, Alfonso se disponía a continuar cuando le interrumpí:

– Oye Alfonso, lo que estás leyendo no es más que el diario de una persona que no sabemos si existe o no. ¿Verdad que Abril se lo ha inventado? Todo es irreal. Devuelve el paquete a su destinatario diciéndole que no sabemos nada del tal Alenpoi, que todo ha sido una extraña coincidencia y que todo es inventado. Mejor no meternos en la vida de desconocidos que aún saldremos mal parados.

Abril asentía y estaba de acuerdo conmigo. Los dos miramos a Alfonso esperando su respuesta y seguidamente se fijó en Nacho. Éste tenía la mirada perdida y una expresión dudosa. De repente aterrizó de nuevo en la Tierra y dijo:

– ¿Os habéis dado cuenta? Llevo un rato dándole vueltas a un asunto desde que hemos entrado a 'Bocateca'. Todo esto parece que, de alguna manera que desconozco, nos involucre a todos de una misteriosa manera desde que iniciamos este jodido blog.

Nos miramos sin saber a qué se refería. Continuó:

>> Como he dicho antes, esta librería empezó a andar como una invención, un decorado de alguna de nuestras historias, y sin saber cómo hemos vuelto a ella. Se ha creado un círculo que ha hecho que nuestras historias, nuestra imaginación haya creado una realidad. Porque aunque fuese una invención en su momento, en el momento que se escribió por primera vez empezó a existir en nuestra imaginación creando la 'Bocateca' real donde nos encontramos hoy. ¿No os parece apasionante? Es lo mismo que ha pasado con la historia de Alenpoi: Abril decidió inventarlo, y desde el momento que lo plasmó en el blog, empezó a existir la historia en la realidad.

– Oye, no lo había pensado pero seguro que tiene algo que ver –dijo Alfonso.

– Pero no concuerda porque el personaje que yo inventé no tenía 69 años. Para empezar yo no me liaría con un viejo, ni que estuviese forrado de pasta –dijo Abril.

– No entiendo nada. Es una coincidencia. Nada más. Yo de vosotros cerraría todos esos cuadernos y se los devolvería a su dueño disculpándonos por las molestias pero que no conocemos a ningún Alenpoi –dije.

– ¡No! –espetó Alfonso–. Creo que Nacho tiene razón. Nuestro blog ha hecho que lo que escribamos tenga una relación y se acabe juntando de alguna forma.

– No digas tonterías –continué–. Es un simple blog. Todos escribimos, a todos nos gusta leer historias y entrar en ellas, pero sabemos que es ficción y por eso entramos en el juego. Pero nada más. Venga, guarda esos papeles y olvidemos el tema.

– Yo quiero seguir leyéndolo. Seguramente descubramos alguna cosa de la vida de Alenpoi y podamos buscarlo –apuntó Alfonso.

– ¿Qué? –volví a responder cada vez más indignado–. Oye, nosotros no somos detectives ni personajes de una novela. ¿Para qué quieres buscar a Alenpoi? Para empezar no existe.

– No lo sabemos –intervino Nacho en el momento que la discusión empezaba a ser cosa de dos–. ¿Y si existiera de verdad? ¿Y si le encontrásemos?

– Si lo encontrásemos, ¿qué? –insistí–. Le decimos: "Hola Alenpoi. Mira, soy tu creador. Escribimos una historia en nuestro blog inventándonos tu nombre y resulta que luego apareció un paquete de Malta diciendo que existías de verdad. Y mira, te hemos buscado para contártelo. Adiós". Es absurdo.

– Lo parece. Pero a lo mejor todo tiene una explicación al final. No lo sabremos si no indagamos –dijo Alfonso.

Me di media vuelta y me puse a buscar un libro en las estanterías de literatura extranjera.

– Vosotros seguid con vuestra historia. Yo me retiro. Me rindo. No creo que nos lleve a ninguna parte todo esto. Sólo son palabras. ¿Y este paquete? Sin matasellos ni nada. Paso. No quiero saber nada de Alenpoi ni del señor Jaeger –y me retiré en busca de algún libro interesante.

Por su parte, Nacho, Abril y Alfonso siguieron hojeando el material de Abernyd Jaeger y dándole vueltas a la posibilidad que desde el blog 'Caballo de Troya' hubiesen salido personajes y situaciones ficticias hacia la realidad traspasando la barrera entre lo real y lo imaginario.

Fue en ese momento que encontré el libro. Me acerqué de nuevo con el libro entre las manos. Me miraron. Me había quedado pálido observando la cubierta del libro que sujetaba.

– ¿Qué sucede? –me preguntaron al unísono.

– Miradlo vosotros mismos –dije a la vez que les acercaba el libro.

Sorprendidos leyeron la portada: "El día de nuestra libertad", escrito por Abernyd Jaeger y Alenpoi Hrocvak.


Escrito por Andreu Pérez Pons

domingo, 26 de octubre de 2008

El diario

Cogí las copias y la traducción del diario del señor Jaeger y empecé a leer:

"16 de marzo de 1960
Empiezo este diario ya que mi padre me dijo una vez que si quería llegar a ser un gran periodista lo primero que debía de hacer era aprender a escribir. Que más que unos cuadernillos como los que estoy utilizando para plasmar mis comentarios. También mi padre me dijo una vez que sólo escribiese de lo que supiese. Así que es lo que voy a hacer.
A mi padre le debo mucho. Él era húngaro y nada más acabar la primera gran guerra se fue con su familia a Malta. Ante la pobreza que les sucumbía, decidieron unirse con los ganadores y el trayecto que tenían más barato era Malta, donde estaban los ingleses. Mi padre fue un gran luchador y ante todas las adversidades que sufrió y vio en su vida, siempre se volvía a levantar y seguir adelante.
Y eso, cuando también le llegó a él y a su familia la desgracia de una segunda gran guerra, otra vez en el continente europeo. Aunque Malta sufrió pertinaces ataques de la aviación italoalemana, gracias a los ingleses continuamos protegidos de la desgracia. Mi familia y yo, tengo que reconocer, que somos partidarios del imperio británico. Declarar esto, en algunas zonas del país, puede llevarte a una gran discusión. Aquí veo que somos dos maltas, la nacionalista y la probritánica.

24 de septiembre de 1960
He empezado a trabajar de ayudante de titulista en el periódico Nazzjun. Algo es algo. El director me da buenas vibraciones y creo que puedo llevarme bien con él. Conmigo trabaja otro ayudante, Abernyd. Es judío pero no viene de Israel. Es lo que todo el mundo le pregunta. Él es maltés como yo pero de religión judía. Nos hemos hecho buenos amigos. Él no tiene muy claro sus ideas políticas. Yo creo que es un poco nacionalista. Hoy he ayudado a redactar el titular de la primera página del periódico. La escribo aquí como recuerdo histórico: “EEUU construye un portaaviones con energía nuclear” El portaaviones se llama Enterprise.

Otra cosa que quiero dejar constancia en mi diario, me lo ha comentado Abernyd mientras comíamos; El nazi Eichmann ha sido cogido por los servicios secretos israelíes en Argentina. Nos hemos emocionado. Ojalá pudiésemos hacer la crónica y la investigación de la captura. Nos hemos puesto a soñar con los ojos abiertos.

10 de noviembre de 1960
A través de la radio internacional de la BBC, en casa nos hemos enterado de la noticia de que hay un nuevo presidente en EEUU. Se llama Kennedy. Sueño con ir a ese país. Mañana a ver que publica el diario y a ver que titular ponemos.
Sigo contento en el periódico. Voy aprendiendo muchas cosas. He conocido a una chica estupenda en el club de baile de Scopola. Fui con mi amigo Abernyd. Al final se animó. Es algo tímido. Yo le dije que si quería llegar a ser un reportero de primera, nada de timideces, siempre con el rostro de frente, con agallas, ir directo a la noticia. Esta vez la noticia era las chicas.
Se llama Paulina, de origen español. Luego nos hemos ido a tomar algo por ahí. Nos hemos encontrado con una pelea en un café. Había algunos jóvenes que increparon a otros por escribir en maltés y no en inglés. Aquí seguimos todavía con esto. Y me doy cuenta que nuestro primer ministro Mintoff está perdiendo el rumbo de este mi país.

Mi madre no se encuentra bien. Tiene dolores en el estómago y lleva dos días sin comer. La hemos llevado al hospital. No saben lo que tienen todavía. Quiero a mi madre y quiero que siga con nosotros.

5 de diciembre de 1960
Abernyd y yo seguimos ensayando de periodistas. Ya me aburro de los titulares. Quiero hacer otras cosas. Abernyd ha seleccionado un titular, la muerte del actor de cine Clark Gable. Yo me he puesto a redactarla. Me ha salido maravillosa, qué palabras tan emotivas he escrito. Nos hemos reído mucho ya que no he visto nunca, ninguna de sus películas.
Sigo preocupado por la salud de mi madre.
Hoy Paulina y yo nos hemos declarado y somos novios. Todavía no tengo muy claro qué hay que hacer cuando uno es novio pero algo ya se me ocurrirá."


Y así acabé de leer este primer resumen.

martes, 21 de octubre de 2008

Verdad o ficción

- Qué os pasa, por qué os quedáis mirándome. Os aseguro que yo ese nombre me lo inventé. Pura coincidencia.

- Abril, ¿estás segura? Ese nombre ¿no lo sacaste de algún sitio? -Le pregunté.

- Alfonso, pero tú eres tonto. Eres bastante ingenuo. Si te digo que la historia del maltés me la inventé, es que me la inventé. Además, la foto era tuya, la sacaste del water del piso en el que vivías de estudiante. Y os quiero decir otra cosa a vosotros tres, ¿os habéis dado cuenta que este paquete no lleva sellos ni ningún membrete de correos, sea español o maltés?

- En eso tienes razón- contestó Andréu – A mí me parece esto como si fuese una broma. Esto no tiene sentido. Nuestras historias, la mayoría son ficticias. Es una casualidad increíble que coincida con algo que exista de verdad.

- Pues a lo mejor puede ocurrir de verdad -les dije yo- Puede ser que de la imaginación de una persona, crea una historia, con algún personaje y dé la coincidencia de que ese personaje exista de verdad. Nunca había visto algo semejante, pero puede ocurrir.

- Yo estoy con él - dijo Nacho- Es algo sorprendente, pero a la vez posible. Una persona en una parte del mundo se inventa una historia, con un personaje y un lugar y no sé cómo, esa persona existe de verdad justo en ese lugar, en otra parte del mundo. ¿Por qué no iba a producirse esta situación?

- Me sorprenden vuestros comentarios-respondió Abril.

- Dime una cosa Abril-le dijo Andreu- de dónde sacaste ese nombre.

- Yo que sé, no me acuerdo. Buscaba nombres que sonasen raros, que no fuesen reales, nombres extravagantes. Alenpoi lo escribí por no poner Alexander y ese apellido Horcvak, pues... no sé, no me acuerdo, empecé a poner letras hasta formar este vocablo.
Mirar chicos, esto es una broma. No le deis más vueltas. Cuántas veces hemos hecho nosotros esto, decírmelo. Ahora alguien se quiere vengar de nosotros, por decirlo de alguna manera.

- Yo soy de la opinión de Abril- exclamó Andreu- Cuántas veces nos hemos inventado historias, verosímiles, pero totalmente falsas y hemos dejado que la gente, nuestros amigos, se las creyeran.

- Siempre hemos sido unos ilusionistas de la narración, reconócelo Alfonso- me dijo Nacho.- Cuántos blogs hemos creado aparentando ser quienes no éramos. Cuantas veces hemos colaborado en foros inventando noticias y rumores que luego se han expandido velozmente. ¿No fuimos nosotros lo del whisky Baileys y la coca-cola? ¿Los famosos emails que si no los envías a tres, cinco o siete personas más ,se cumplirá la promesa, deseo o caerá la maldición eterna..?
Hasta esta librería forma parte de nuestra diversión. A quién se le ocurriría, en su propia librería, en su negocio, poner en una estantería libros falsos, para luego ver la reacción del cliente y reírte de él. Piensa que ahora mismo, alguien se está divirtiendo con esta carta y paquete.

- Pero mirar estas libretas, copias del diario, mirar la letra, las fechas, el tipo de papel. Están escritas en inglés, fijaos, muchísimas palabras en inglés. Cómo alguien puede sacrificar tanto tiempo, para gastarnos una broma, en rellenar todos estos cuadernos en otro idioma, y luego volver a escribir otros tantos folios en simular la traducción de los mismos. Yo me lo creo y voy a seguir adelante con esto.

- Qué quieres decir.

- Pues que empezaré a leer el diario de Alenpoi. ¿No tenéis curiosidad?

-No sé Alfonso, yo como no tengo nada que hacer, me quedaré aquí y te escucharé.

Así que mis tres amigos se quedaron conmigo para escuchar lo que les iba a narrar de la lectura del diario de nuestro amigo Alenpoi. Miré el reloj, eran las seis y ocho minutos de la tarde del domingo.

lunes, 20 de octubre de 2008

La carta del Señor Jaeger

Al abrir el paquete nos encontramos con un sobre y varios cuadernillos pequeños y libretas de tapas muy gastadas y las hojas amarillentas. Abrí el sobre y me encontré con una carta.
Apreciados Señores,
Me presento, mi nombre es Abernyd Jaeger y soy de Malta. Primero les quiero decir que les escribo en castellano ya que es mi tercera lengua. Como una breve explicación, los orígenes de mi familia provienen de los sefardies, los judíos expulsados de los reinos cristianos de la península ibérica en el siglo quinze. Después de un tiempo residiendo en la península de Italia, en el siglo diecinueve se trasladaron a la isla de Malta. Durante todos estos siglos, nuestros mayores han pasado a los jóvenes la tradición de aprender a hablar el castellano, la lengua de sus antepasados.
Sin querer alargarme en esto, les explico el origen de mi carta de hacia ustedes. Hace un mes, descubrí un escrito suyo en su blog, publicado el veintiuno de agosto sobre un hombre llamado Alenpoi Hrocvak. Cuando leí ese párrafo me quedé, no se cuál es la expresión en su lengua, pero aquí podemos decir stupire o en inglés decimos amazed, surprised. Les explico. Entendí que el texto en sí, la historia que se contaba, podía ser un relato de fiction. No verdad. Pero les aseguro que hay una cosa cierta en todo ello. La persona de Alenpoi Hrocvak existió de verdad y vivíó en Malta.
Yo he trabajado casi todo mi vida como periodista, empecé con veinte algo de años de chico de los recados en el periódico Lehen es -Sewwa, que es católico. Ahí acabé como escritor de crónicas y después de un tiempo pasé al Nazzjun, después al The Malta Independent, y por último al Times of Malta. Durante todo ese recorrido profesional estuve acompañado de uno de mis mejores amigos y partnership que se llamaba Alenpoi Hrocvak. El Alenpoi de su historia, que casualmente sí también era periodista.
Les tengo que contar una cosa, fuimos amigos durante 25 años, del 1959 al 1984. Los dos tenemos la misma edad, 69 años. Nacimos en el año 1939. Nos conocimos en el periódico Lehen es –Sewwa cuando éramos unos chicos jóvenes y ahí fue donde nos formamos como reporteros de nuestras islas. Pero un día de abril del year 84, mi amigo ya no lo volví a ver después nunca más. Desapareció, it disappeared. Nunca más le volvimos a encontrar. Y durante todos estos años no he estado un solo día búscándole. Cuál puede ser la razón, no la sé, todavía estoy investigándola.
Así llegué a ustedes. Su nombre apareció en su blog. Por qué. ¿Este nombre lo conocieron en alguna parte? ¿Oyeron hablar de él? Necesito información y datos. Aquí les dejo copia del diario de Alenpoi, con las traducciones hechas por mí. Son pasajes de su vida, hasta el año en que un día vino a mi casa, me dijo que le guardase su diario y otras cosas, que esperase a él tres días, que volvería, pero ya nunca volvió.
Por favor póngase en contacto conmigo si saben algo.
Atentamente

A si acabé de leer la carta a mis tres compañeros, nos quedamos en silencio, mirándonos mutuamente y acto seguido los tres chicos dirigimos la mirada a Abril, por si tenía que darnos alguna explicación al respecto.